Fernand Braudel Center, Binghamton University

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Comentario No. 4, nov. 15, 1998

"La Estrategia de Saddam Hussein"

 

El análisis típico de Saddam Hussein es el de un dictador megalomaníaco que está  constantemente retando al resto del mundo, y en particular a los EEUU, con sus intenciones expansionistas. Básicamente uno puede concluir que si los EEUU demuestra suficiente fuerza de voluntad y habilidad para organizar la fuerza de voluntad colectiva de, por lo menos, una buena parte de la comunidad internacional, entonces saldrá perdiendo Saddam Hussein. Un análisis y una conclusión de esta naturaleza malinterpretan por completo la estrategia de Saddam Hussein, quien en la actualidad es uno de los estrategas más astutos del antiguo arte de la geopolítica. La clave de su estrategia es que está buscando activamente la manera de provocar a los EEUU a través de confrontaciones militares permanentes, aún cuando sus fuerzas salen en segundo plano en cada una de estas escaramuzas. 

Supongamos que el análisis de Saddam es el siguiente. El equilibrio actual de las fuerzas en el sistema-mundo contemporáneo favorece en todo sentido a los poderes mundiales principales - en particular los EEUU, Europa Occidental y en segunda instancia Japón - y que sus constantes ventajas económicas están aseguradas por su control de las estructuras políticas internacionales, sus fuerzas militares y equipo. Supongamos que Saddam asumiese que no había manera para que el resto del mundo rompiese este control de esta ventaja  sin socavar profundamente la capacidad militar de los EEUU como un paso preliminar a otros en la reorganización geopolítica del sistema-mundo, como por ejemplo,  la creación de una fuerte entidad pan-árabe. Finalmente, supongamos que Hussein daba por un hecho que la Unión Soviética, lejos de ser un elemento que Iráq podría encontrar útil en su estrategia a largo plazo, era un obstáculo activo debido a que el poder militar soviético servía más para contener países como Iráq (para evitar su interferencia con acuerdos soviéticos - EEUU) que para deshacer el poder militar estadounidense.

            Si hubiera hecho este tipo de análisis en los años 80, ¿qué hubiese hecho? Primero hubiese aprovechado tranquilamente las rentas del petróleo para construir su capacidad militar.  Segundo,  hubiera intentado obtener beneficios tanto de los soviéticos como de los estadounidenses, de los primeros como aliados políticos y de los segundos como un baluarte contra un régimen iraní considerado por los EEUU como el elemento más peligroso  de Asia Occidental (y sus principales aliados árabes como Arabia Saudita y Kuwait). Por lo tanto, hubiese comenzado una guerra aparentemente suicida contra Irán y la hubiera mantenido por muchos años,  porque traería apoyo político exterior adicional, dinero y ayuda en la conformación de su propia capacidad militar a largo plazo.

            Mientras tanto, Saddam Hussein estaba quedando bien con el mundo árabe por su apoyo constante a la causa Palestina. Después de todo, Iráq era el único país que todavía estaba técnicamente en guerra con Israel, porque nunca  firmó un acuerdo de paz en 1949.

Este hecho no costaba mucho ya que Iráq no tenía límites geográficos con Israel; sin embargo, cada vez que se perdían las esperanzas de la creación de un estado Palestino ( como cuando se suspendieron todas las pláticas a finales de los años 80 y principios de los 90), crecía la credibilidad de Iráq al interior del mundo árabe.

            Afortunadamente para Saddam Hussein,  la Unión Soviética se colapsó justo al final de los 8 años de  guerra entre Irán e Irak (y por supuesto después de incontables bajas).  "Ah, Saddam Hussein se dijo a sí mismo, ahora es mi oportunidad". "Sin la existencia real de una posible coacción soviética y de todos mis aliados en el sur, puedo comenzar a enfrentar a los EEUU". "Viendo estas posibilidades,¿qué tal si hacemos una invasión a Kuwait?". Esto mataría 3 pájaros con un tiro: satisfaría una  antigua demanda nacional iraquí, eliminaría una parte significativa de la deuda exterior,  y obligaría a los EEUU a tomar una decisión desagradable para ellos. "¿Por qué no adelantarse a esta jugada de ajedrez ?".

Los EEUU se sorprendió por la audacidad de la jugada. Examinó con más detenimiento la fuerza militar iraquí y actualizó su evaluación general. No era seguro de como iba a reaccionar. Esta fue la ocasión de la supuesta llamada de la Sra. Thatcher a George Bush recordándole que no era el momento para titubear. ¿La señora tenía  razón?  En un sentido la respuesta es, completamente. Si los EEUU hubiese titubeado, Iráq aun estaría en Kuwait y habría asegurado su importancia para la política Asiática Occidental. Es casi seguro que Arabia Saudita pudiera haber sido la siguiente. Este escenario reflejaba la visión de Saddam Hussein, de sí mismo, como el Bismarck árabe   (o un nuevo Saladin),  reunificando el mundo árabe  por medio de la fuerza, mañas y diplomacia con el propósito de lanzar este mundo árabe reunificado al escenario internacional como un actor principal.

Los EEUU procedió a organizar la respuesta. Esto fue menos fácil como parece en retrospectiva. Los EEUU tenía que convencer  a otras fuerzas occidentales. Mientras que el Reino Unido y algunos otros accedieron sin dudar,  otros eran notoriamente reticentes, pero no exclusivamente Francia. Tampoco estaba entusiasmado el Congreso de los EEUU.  Ni siquiera lo estaba la Comisión Mixta de Jefes Militares de los EEUU. El Congreso y los altos mandos militares estaban reticentes porque ambos temían que una confrontación militar requeriría una guerra prolongada y costosa, no solamente en términos financieros sino también en cuanto a vidas. Nadie quería repetir Vietnam.

Por lo tanto, los EEUU verdaderamente intentó evitar la guerra por medio de la diplomacia,  pero Saddam Hussein no estaba dispuesto a negociar las cuestiones fundamentales. Así que los EEUU consideró inevitable el uso de la fuerza militar. Consiguió la requerida resolución de la ONU, la asistencia militar simbólica de varios países, el acuerdo crucial con Arabia Saudita para que permitiese el uso de su país como base militar de apoyo y los subsidios financieros de 4 países (Alemania, Japón, Arabia Saudita y Kuwait). Con estos apoyos los EEUU comenzó su acción militar. Nada de esto resultó ser sorpresa para Saddam Hussein. Desde luego,  hubiera preferido que los EEUU titubeara, no obstante, pensaba que los EEUU perdería- aún cuando entrara en acción militar.

Saddam Hussein no pensaba que los EEUU perdería militarmente, pero que sí perdería políticamente. Y no se equivocó. Por supuesto que EEUU ganó en términos militares y en poco tiempo. Kuwait se deshizo de las fuerzas iraquíes. Posteriormente los EEUU tenía que decidir que hacer a continuación. Conocemos la serie de decisiones tomadas por los EEUU: 1) Sus fuerzas no marcharon hacia Bagdad, pero sí se retiraron de Iráq; 2) los EEUU  proporcionó protección aérea a las minorías étnicas del norte y sur de Irak; 3) Los EEUU obtuvo de la ONU una serie de medidas draconianas diseñadas a forzar a Irak a desmantelar las partes significantes de su aparato militar.

            ¿Por qué  los EEUU no avanzó sobre Bagdad para sacar a Saddam Hussein ? Había dos razones esenciales. Primero,  hubiese requerido fuerzas militares terrestres, con la probabilidad de un número elevado de perdida de vidas; y por último hubiese sido necesaria una ocupación militar continua. En segundo lugar, obviamente no había un grupo con quien reemplazar el régimen Iraquí de ese momento. Se arriesgaba una desintegración de Iráq, que hubiera fortalecido aun más a Irán, y probablemente puesto en peligro a Arabia Saudita tanto como lo hizo la invasión de Kuwait. Casi todo el mundo,  tanto  las fuerzas armadas estadounidenses como el régimen Saudita estaba en contra, y Bush tomó en cuenta esta recomendación.

Pero, ¿Y después qué?. Posteriormente había que hacer dos cosas:  intentar desbaratar a Saddam Hussein por medio de acción clandestina,  misma que los EEUU ha intentado muchas veces sin ningún éxito; e intentar desmantelar las armas iraquíes principales, que ha tenido éxito solo parcialmente. ¿Cómo ha podido Saddam Hussein protegerse de los EEUU? Primordialmente, por medio de un régimen interno muy unido, el cual ha hecho imposible removerlo del poder, no obstante el hecho de que muchos ciudadanos iraquíes han estado sufriendo las consecuencias de las guerras y los bloqueos. Segundo,  por medio de una búsqueda que convenciera a los europeos occidentales, los rusos y los chinos para detener políticamente a los EEUU. La táctica más efectiva para la provocación ha sido el provocar audazmente y desistir en el último momento. Esto minimiza las perdidas militares para Irak mientras que debilita constantemente la posición estadounidense.

Así que empezamos de nuevo, y una vez más los EEUU no tiene buenas opciones. Saddam Hussein paró el proceso de control de la ONU y "desafió" a todo el mundo. El 13 de diciembre el Presidente Clinton respondió: "Nadie puede tolerar un Irak que desarrolle libremente armas de destrucción masiva con impunidad." Es así como a último momento Iráq anunció que aceptaría de nuevo el control de la ONU. La declaración de Clinton expresa  lo medular de las preocupaciones de los EEUU y de la estrategia de Saddam Hussein. Su intención es precisamente desarrollar armas de destrucción masiva con impunidad. Cuenta con dos cosas. Una es el apoyo político en muchas partes del mundo a la idea de que no haya legitimidad al monopolio estadounidense con respecto a "armas de destrucción masiva". La otra cosa con la cual cuenta  es el poder llevar paulatinamente a los EEUU a empantanarse, y entonces desgastarlo políticamente (especialmente en Europa y en casa), lo que ve como un proceso lento a largo plazo pero inevitable

Quizá  los EEUU bombardeará nuevamente a Iráq durante el año que viene, y sin duda alguna lo hará con más efectividad que en el pasado. Sin embargo, resurgirá la misma situación. ¿Los EEUU  avanzará sobre Bagdad? ¿Puede los EEUU orquestar un cambio de régimen? Saddam Hussein cree que ninguna de las dos cosas sucederán, y que en 10 años su estrategia  habrá dado fruto. Recuerden que no esta evitando la confrontación con los EEUU.  La está buscando, y además, está nutriéndose  con esto.

Immanuel Wallerstein

(Traducido por Patricia D'Esposito Bosco y revisado por Roberto Campana Ferniot para PIHAAA, CIESTAAM; Universidad Autónoma Chapingo, Chapingo México, México)

 

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