Fernand Braudel Center, Binghamton University
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Comentario # 7 enero 1, 1999
El EURO
El 1º de enero marca la inauguración del euro, la nueva moneda de 11 países de la nueva Unión Europea. ¿Tiene importancia? ¿Quién se beneficiará? Para los europeos, o por lo menos para los europeos occidentales, es importante ya que significa un paso gigantesco hacia su restablecimiento en un papel central en la toma de decisiones geopolíticas; posición que se cedió en 1945. El gran perdedor es Estados Unidos. ¿Tiene importancia para Asia Oriental? ¿Para el Sur? ¿Tiene importancia para el sistema-mundo en general?
Primero, en cuanto a los europeos mismos, claro está que los beneficios económicos internos de la Unión Europea son considerables. Esto, desde luego, fue la justificación para crear la nueva moneda. Conllevará a mercados más grandes y eficientes para productos europeos, tanto al interior de Europa como en el resto del mundo. Por lo tanto, ayudará a Europa mantener y mejorar niveles de empleo en el actual mercado global tan difícil.
El acuerdo sobre el establecimiento del euro fue una negociación. Hubo considerable reticencia al respecto en los primeros años de los 90, especialmente en Alemania, la zona económica más fuerte al interior de Europa. Los alemanes temían que, de alguna manera, serían arrastrados por Bélgica y los estados europeos del sur (Italia, España y Portugal) quienes consideraban económicamente más débiles. Así que exigieron un precio, el cual tomó la forma de 2 condiciones: 1) una serie de requisitos para calificar y entrar a la moneda común, que en esencia implicó reducir los gastos de gobierno en estos países "débiles" y 2) establecer un banco central europeo independiente y fuerte, que estaría bajo el cargo de banqueros neoclásicos conservadores. Se aceptaron ambas exigencias entre grandes protestas por parte de la izquierda en cuanto esto involucraba sacrificar al estado benefactor ante las exigencias de los ideólogos del FMI y Thatcher. Muchos de los apoyadores más conservadores del propuesto euro estaban convencidos que los países "débiles" no podrían cumplir los requisitos extremos. Además, Gran Bretaña, Dinamarca y Suecia decidieron no entra todavía al euro.
La gran sorpresa de los últimos dos años fue que todos los países "débiles" cumplieron las condiciones, ayudados por el crecimiento financiero de los últimos años. Otra sorpresa fue que Alemania misma tuvo la mayor dificultad en cumplir, debido principalmente a que aún con un gobierno Demócrata-Cristiano no estuvo dispuesto a reducir significativamente el estado benefactor. A penas hace seis meses hubo un desacuerdo serio entre los gobiernos de Francia y Alemania para nombrar al encargado del banco central europeo, en parte debido al orgullo nacional pero en parte como resultado de un debate acerca del grado de "independencia" de la cual debiera gozar este banco central. Se negoció un acuerdo. Sin embargo, poco después los Demócratas-Sociales ganaron las elecciones alemanes y la posición del gobierno alemán no permaneció igual con respecto al grado de independencia de que gozaría este banco central.
Como sabemos, los bancos centrales en los estados OCED han logrado un nivel considerable de autonomía de sus gobiernos. Sin embargo, esta autonomía está en el contexto de existir un gobierno con los poderes económicos para poder balancear las actividades del banco central con otros tipos de medidas económicas bajo su dirección. Actualmente no existe un ejecutivo central europeo, y por lo tanto el poder del banco central europeo es más fuerte por medio de la Unión Europea que cualquier banco nacional por medio de su gobierno. Claro está que esta circunstancia no es viable, y que a corto plazo llevará al establecimiento de algún tipo de estructura ejecutiva que podrá jugar el papel económico para toda Europa. Los temores de los escépticos de la izquierda al igual que de la derecha habían sido exagerados.
Mientras tanto, el dólar estadounidense está a punto de perder su tan cuidado papel de moneda de reserva en las finanzas del mundo. en los siguientes diez años, probablemente se utilizará el euro al igual que el dólar para este fin. Una vez que esto sucede, estados y empresas se sentirán aun más libres para usar el yen. Así que la tríada no solamente se hará realidad en el mundo de la producción, sino también en el mundo de las finanzas. La Gran Bretaña se apurará en unirse al euro, y le seguirán Dinamarca y Suecia. Otros solicitarán entrada.
Mientras Europa se mueve para fortalecer su maquinaria política, seguramente se moverá hacia el establecimiento de un ejercito europeo. Y esto hecho debilitará aun más el papel político De los EEUU en el sistema-mundo. Podemos esperar un incremento significativo en la discordia política entre los EEUU y Europa occidental en la primera década del siglo veintiuno.
¿Qué significa esto para Asia oriental? ¿Es importante? Por supuesto que lo es. Por un lado, abre las relaciones entre Asia oriental con los EEUU y permite a los países de esta región ser menos dependientes. Sin embargo, también crea un serio rival económico a las actividades productivas de Asia oriental en la renovada Europa. En el ir y venir de la siguiente década y quizá la que le sigue, esto creará incertidumbre. A más largo plazo en el crecimiento de Asia oriental, la creación del euro no debe ser un factor demasiado significativo, porque los factores estructurales que subyacen este crecimiento permanecerán iguales.
¿ Y para el Sur? Eso varia según a que sur nos referimos. Existen los países llamados APC, quienes alguna vez fueron colonias de los estados europeos. Ellos, en general, tienen lazos económicos más fuertes con Europa que con los otros países del OCED y aun reciben beneficios (ayuda, aranceles más bajos) por medio de estos lazos. Ellos deberán percibir algún ligero beneficio del euro debido a su impacto sobre la salud económica de Europa occidental. De hecho los beneficios que han estado recibiendo por sus lazos con los antiguos colonizadores han sido pocos, e incrementarlos en algo no hará una diferencia importante.
Cuando todo esté dicho, el euro marcará un giro en la geopolítica, el punto crítico de un cambio desde un sistema-mundo dominado por los EEUU a uno policéntrico, aun cuando la polarización de Norte y Sur no cambia.
Immanuel Wallerstein
(Traducido por Patricia D'Esposito Bosco y revisado por Roberto Campana Ferniot para PIHAAA, CIESTAAM; Universidad Autónoma Chapingo, Chapingo México, México)
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