Fernand Braudel Center, Binghamton University

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Comentario No. 11,  marzo, 1, 1999

"Terroristas, Liberadores, y Todos Los Demás"

 En todo el mundo los Estados se enfrentan repetidamente con movimientos de grupos que consideran que sus derechos como grupo en las estructuras de dichos estados les han sido negados. Con frecuencia en las noticias de febrero de 1999, se destacaron dos de estos movimientos:  el KCU representando los kosovares que viven en Yugoslavia; y el  KKP que representa a los kurdos que residen en Turquía.  Para los gobiernos de Yugoslavia y Turquía estos movimientos son grupos de "terroristas".  Los movimientos mismos se consideran movimientos de liberación de sus respectivas étnias. Los dos movimientos demandan derechos adicionales: autonomía, e inclusive independencia territorial.

Lo más notorio de estos dos movimientos es que mientras el gobierno  local y el movimiento local parecen tomar posturas parecidas los unos con respecto a los otros en ambos países, el resto del mundo, y mucho más notorio el gobierno de los EEUU, parece que los observan de manera diferente. En el caso de los kurdos en Turquía,  EEUU ha visto con beneplácito la captura del líder del KKP, y hasta ayudó al gobierno turco para que esto sucediera.  En el caso de los kosovares en Yugoslavia,  EEUU busca arduamente forzar al gobierno yugoslavo entrar en serias negociaciones políticas con el KCU, al punto de amenazar con el uso de la fuerza si no lo hacen. En ambas situaciones, la posición de los gobiernos de Europa Occidental es más matizada. En muchas otras partes del mundo las actitudes hacia las dos situaciones varían considerablemente.

            Claramente hace falta una posición consistente, o una actitud consistente con respecto a los movimientos de esta naturaleza.  Si revisamos la historia de los últimos 50 años,  se nota que  los "terroristas" de ayer se han convertido a menudo en los honrados  líderes de hoy.  No hace mucho tiempo, el gobierno del apartheid de Sudáfrica clasificaba a Nelson Mandela y a la ANC como "terroristas". En la actualidad los dos conforman el muy respetado gobierno de Sudáfrica, y se condena al gobierno del apartheid anterior por haber estado involucrado en "terrorismo de estado. Hace poco el OLP en Palestina y el Sinn Fein  en Irlanda eran "terroristas".  Ahora, en los ojos de la mayoría de las personas,  son -o casi son- participantes esenciales en el proceso de pacificación.  En un pasado no muy lejano, los indonesios sentenciaron a Xavier Gumana, el líder "terrorista" del Fretilin en Timor Oriental a cadena perpetua por "terrorismo".  Actualmente ha sido liberado y el gobierno indonesio negocia con Gumana la posibilidad de permitir la independencia de Timor Oriental.

            Entonces ¿ no existen "terroristas"?  Bien,  se puede decir que casi no. En Japón la mayoría consideraría a Aum Shinryiko como una banda peligrosa de "terroristas".  Muchos (pero no todos) considerarían a Osama bin Laden (un líder Saudita  de un movimiento que dice desear en general la liberación del mundo musulmán de la dominación exterior) un terrorista peligroso.

            ¿Un terrorista es alguien que usa la fuerza en contra de los gobiernos, o ¿aquél que usa  una fuerza excesiva contra los gobiernos, y en contra de los ciudadanos comunes de ciertos estados podría considerarse terrorista?  Si se pregunta a alguien involucrado en un movimiento de ese tipo, dirá que están usando la fuerza como último recurso en contra de las injusticias de ciertos estados,  injusticias que no se pueden corregir sin el uso de la fuerza.  Si se pregunta a los gobiernos involucrados, y en particular, si se pregunta a los ciudadanos comunes que han sido el blanco de ataques "terroristas", que han sufrido personalmente o han conocido a otros, quienes han muerto, insistirán en que uno no puede negociar con terroristas, y que esos movimientos primero tienen que renunciar al uso de la fuerza antes de poder entrar a la esfera política.

¿Qué pasaría con los demás, los que no estamos directamente involucrados, los que no estamos ni de uno, ni del otro lado de la disputa? ¿Cuál debe ser nuestra actitud?  ¿Es legítimo cada movimiento a favor de la "liberación" de algún grupo dentro de un estado? ¿Cada grupo tendría que tener el derecho a algún tipo de autonomía territorial?  ¿Se debe considerar válida , a forciori, cada demanda de secesión formal y la creación de un nuevo estado soberano?  Casi nadie pensaría que si. Sin embargo es palpable que en muchos países existen grupos realmente oprimidos , posiblemente en la mayoría.  Claramente, las demandas de los grupos oprimidos por la igualdad de los derechos no solo es legítimo sino urgente.  A veces toma la forma de demanda por los derechos lingüísticos, a veces los religiosos, otras por el acceso a empleos o inclusive a la autonomía política. La demografía y la historia de cada país es diferente.  Los grupos  que demandan derechos son diferentes.

            Queda claro que la posición refleja de los gobiernos de estado, la negación a negociar, la insistencia hacia el exterior que el asunto es enteramente interno es fundamentalmente ilegítimo.  La historia del mundo moderno ha mostrado una y otra vez que esta posición fomenta la violencia y que muchos años después, algunas veces de  hasta 30 o 50 años, estos estados hacen finalmente las concesiones políticas que hubieran podido evitar la violencia desde un principio. Parece claro que los kosovares, que constituyen el 90% de la población total en esta región, tienen el derecho de ganar nuevamente la autonomía que les fue arrebatada hace una década.  Parece claro que los kurdos, quienes son la mayoría de la población en el sureste de Turquía, tienen el derecho de usar su propio idioma. Este derecho  les fue negado por el gobierno turco, que hasta niega la existencia de una étnia  kurda.

Los gobiernos del mundo tratan estos asuntos en términos puramente geopolíticos.  EEUU está en contra de los derechos de los kurdos en Turquía, pero está a favor de los derechos de los kurdos en el país vecino, Irak debido a que EEUU sostiene buenas relaciones con el gobierno de Turquía y malas relaciones con el gobierno de Irak. ¿Sin embargo, la actitud de Europa Occidental, Rusia o China es tan diferente?  ¿No deciden también sus posiciones en base a consideraciones geopolíticas de corto plazo.

            En cuanto a las ONGs humanitarias, estas defienden los "derechos humanos".  Sin embargo, en ciertas situaciones no es fácil decidir de quienes son los derechos humanos que se violan.  Una vez comenzada la violencia, todos  realizan acciones reprochables que violan los derechos humanos.  Por supuesto, podemos medir la culpabilidad moral.  ¿Cuál de los lados tiene la mayor culpa?  Aquí es donde entran en escena los realistas, los geopolíticos.  Estos aseveran que evaluar culpas es menos importante que hacer las paces y eso involucra hacer concesiones, concesiones políticas que a veces resultan ser concesiones morales.

             Por lo tanto, ¿qué podemos concluir?  Se tiene que analizar cada situación en detalle, tomando en cuenta dónde estamos en el ciclo de la violencia. Raras veces existe pureza moral en alguno de los lados, pero a veces existen puntos fundamentales de liberación humana en la balanza.  Rara vez debe creerse la información de los gobiernos y debe tomarse con escepticismo su defensa de que el asunto es algo exclusivamente interno.  Por otro lado, a menudo una intromisión del exterior encubre intenciones imperialistas y también debe tomarse con cautela.

            ¿Debemos negociar con "terroristas"?  De ninguna manera si son del estilo de Aum Shinryiko, desde luego que sí, si son Nelson Mandela y la CNA de Sudáfrica.  El resto de los casos se encuentran en algún punto intermedio.  Y si no hay negociaciones, ¿a quiénes debemos apoyar como individuos?  Nuevamente queda claro que no debemos apoyar a Aum Shinryiko, pero tendríamos que haber apoyado a la ANC, y el resto de los casos que se encuentran en algún punto intermedio. La liberación es mucho más importante que el orden. Pero no todos los que hablan en nombre de la liberación son necesariamente libertadores. La lección de la historia es que la prudencia en el ejercicio del sentido común es necesaria pero también lo es  el ser decidido.

Immanuel Wallerstein

(Traducido por Patricia D'Esposito Bosco y revisado por Roberto Campana Ferniot para PIHAAA, CIESTAAM; Universidad Autónoma Chapingo, Chapingo México, México)

 

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Estos Comentarios se publican dos veces al mes y tienen la intención de ofrecer una reflexión sobre la coyuntura mundial, con una perspectiva a largo plazo.