Fernand Braudel Center, Binghamton University

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Comentario Nº 129, 15 de enero de 2004

"Historia de Dos Informes"

Pobre George Bush. Este mes de enero dos informes lo han tratado muy mal. La Fundación Carnegie para la Paz Internacional (Carnegie Endowment for International Peace, CEIP) ha realizado un estudio exhaustivo de las pruebas sobre las armas de destrucción masiva (ADM) en el Iraq de Saddam Hussein y ha descubierto que "no suponían una amenaza inmediata", exactamente lo contrario de lo que aseguraba el régimen de Bush. Y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado un informe sobre la política presupuestaria estadounidense que detalla el "deterioro" de las finanzas públicas y dice que "las mejoras duramente alcanzadas durante la década anterior se han perdido, y en lugar de superávit presupuestario, para el próximo futuro cabe prever déficit repetidos".

Así pues, el muy respetable, prudente y centrista CEIP afirma de hecho que la invasión estadounidense de Iraq se basó en falsas acusaciones e infiere que el régimen de Bush sabía que eran falsas. Y la fortaleza de la ortodoxia capitalista, el FMI, dedica al gobierno estadounidense el mismo tipo de reprimenda pública que habitualmente reserva para regímenes dudosos del Tercer Mundo. Afirma de hecho que la política económica básica del régimen de Bush es peligrosa para Estados Unidos y para el mundo. No se puede decir que Bush y Cía hayan obtenido buenas calificaciones por sus actividades durante los últimos tres años. Examinemos con más detalle ambos informes.

El CEIP dice que, si bien el programa de ADM iraquí representaba una amenaza "a largo plazo", ésta no era inminente, que "el programa nuclear iraquí llevaba varios años en suspenso [... y que] los gases nerviosos iraquíes habían perdido la mayor parte de su capacidad letal ya en 1991", porque la primera guerra del Golfo, las inspecciones de la ONU y las sanciones "habían destruido eficazmente su capacidad de producción de armas químicas a gran escala".

¿Qué pasa entonces con los supuestos informes de inteligencia que aseguraban lo contrario? EL CEIP analiza la "modificación espectacular [en] esas evaluaciones" durante 2002 y afirma que "los servicios de inteligencia parecen haberse visto indebidamente influidos por las opiniones de los políticos [... y que] los funcionarios magnificaron las amenazas del programa de misiles balísticos y las ADM iraquíes muy por encima de los datos reales descubiertos". Afirma además categóricamente que "no había ni hay pruebas contundentes de una relación de cooperación entre el gobierno de Saddam Hussein y Al Qaeda", y añade que "no había pruebas que apoyaran la afirmación de que Iraq hubiera cedido ADM a Al Qaeda y sí muchas pruebas en contra".

Así pues, el CEIP concluye que "no había pruebas que sugieran que no pudiera ser eficaz la disuasión [...] Había al menos dos opciones preferibles a una guerra emprendida sin apoyo internacional: mantener las inspecciones de UNMOVIC/IAEA hasta que se vieran obstruidas o completadas, o imponer un programa más estricto de ‘inspecciones coercitivas’ ".

En resumen, el CEIP confirma los principales argumentos esgrimidos por Francia, Alemania y Rusia en el Consejo de Seguridad y por cuantos se oponían a la guerra dentro y fuera de Estados Unidos. Como sabemos, el régimen de Bush afirma ahora que las ADM evaporadas no eran lo más importante (a diferencia de lo que decía antes de la guerra y hasta meses después). Ahora dicen que lo más importante era derrocar a Saddam Hussein. Por supuesto, muchos oponentes también decían que ése era el verdadero objetivo de la guerra. Y el antiguo secretario del Tesoro Paul O'Neill lo confirma ahora informando que desde los primeros días del régimen de Bush éste explicó a su gabinete que estaba buscando alguna vía, alguna excusa, para derrocar a Saddam Hussein. Bush lo sigue negando. Dice que no lo decidió hasta después del 11 de Septiembre. Pero ni antes ni después constituía un objetivo legítimo de la política exterior, ya que era contrario a los preceptos más elementales del derecho internacional.

Pero si para Bush es bastante malo que un centro de estudios centrista le regañe de ese modo, es más humillante aún que lo mismo hagan los guardianes de la ortodoxia financiera mundial. ¿Qué dice el informe del FMI? Dice que los recortes en los impuestos más los gastos de defensa pueden haber alentado una recuperación económica pero "con el coste de una presión al alza sobre los tipos de interés, un atascamiento de la inversión privada y una erosión del aumento de productividad a largo plazo". Y todo esto deja a Estados Unidos "menos preparado para afrontar la jubilación de la generación del baby boom [...]"

El FMI reconoce que la recesión de 2001 puede explicar parte del giro presupuestario, pero sólo "alrededor de la mitad". Una cuarta parte proviene del incremento discrecional en el gasto y el otro cuarto de los recortes en los impuestos. ¿Pero acaso no son buenos los recortes de impuestos para la economía? Eso es lo que proclama sin cesar la gente de Bush. Pero el FMI dice: "Sigue sin estar claro si los recortes de impuestos adoptados desde comienzos de 2001 supondrán un beneficio significativo por el lado de la oferta. Aunque la rebaja del impuesto sobre la renta mejorará -marginalmente- los incentivos al trabajo, la tasa de participación de la fuerza de trabajo es ya alta, y los estudios empíricos no sugieren que sea muy elástica en relación con los impuestos". Yo apostaría a que por eso no se han creado nuevos empleos como consecuencia de los recortes de impuestos.

El FMI prosigue: "Las modestas mejoras en eficiencia que podrían derivarse de los recientes recortes en los impuestos tendrían también que contrapesar los efectos de un periodo prolongado de debilidad presupuestaria. [...] Si como es de prever el déficit presupuestario estadounidense se mantiene durante varios ejercicios, ¿se verá contrarrestada cualquier mejora por el lado de la oferta por el efecto de un menor ahorro público sobre los tipos de interés y la inversión?

Además, lo que ocurre en Estados Unidos preocupa a todos los demás. "Un importante déficit presupuestario estadounidense también supone un riesgo significativo para el resto del mundo [...] Los costes más elevados del endeudamiento en el extranjero significarían que los efectos adversos del déficit presupuestario estadounidense repercutirían sobre la inversión y la producción global". Estados Unidos se encamina hacia un nivel de deuda del 40% del PIB, "un nivel sin precedentes de deuda externa para un gran país industrial [...] Es probable que esa tendencia siga ejerciendo presión sobre el dólar estadounidense, en particular porque el déficit por cuenta corriente refleja cada vez más la baja tasa de ahorro, más que la elevada inversión".

El FMI expresa también su preocupación por la solvencia de la seguridad social y la sanidad [Medicare]. Se trata de un tema habitual en los informes del FMI, ya que siempre le preocupan los gastos excesivos en bienestar. Sin duda, al régimen de Bush también le preocupan mucho. Pero el FMI dice en voz alta lo que habría que hacer para cerrar la brecha presupuestaria: bien "un aumento inmediato y permanente del 60% de los ingresos obtenidos mediante el impuesto federal sobre la renta, o un recorte del 50% en las prestaciones de la seguridad social y Medicare". Y concluye prudentemente: "Dada la magnitud de ese ajuste, parece probable que haya que considerar tanto medidas sobre la renta como restricciones prolongadas en el gasto".

¡Caramba! Para salir del barullo que ha creado Bush, Estados Unidos tendría que elevar considerablemente los impuestos y efectuar un recorte del nivel de vida a escala nacional. El FMI indica cautelosamente que uno de los problemas es que "la guerra contra el terrorismo ha supuesto presiones sobre el gasto, pero esas y otras prioridades en el gasto tendrán que evaluarse cuidadosamente si no se quiere que la carga del ajuste caiga más pesadamente sobre el lado de la renta". En resumen, para evitar un aumento excesivamente grande de los impuestos, Estados Unidos tiene que recortar los gastos militares. El FMI concluye que "el problema presupuestario estadounidense es todavía abordable [pero] el margen de maniobra está disminuyendo rápidamente".

Si Estados Unidos fuera Sri Lanka o incluso Brasil, el FMI recomendaría un "ajuste estructural" antes de permitir más préstamos. Pero Estados Unidos no necesita préstamos del FMI mientras chinos y japoneses sigan invirtiendo en el dólar estadounidense. Por eso el mensaje de George Bush a Asia oriental es: "¡Por favor, sigan avalándonos!". Veremos si Asia oriental le escucha, o con mayor precisión, qué precio querrá que pague por ello.

Immanuel Wallerstein

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