Fernand Braudel Center, Binghamton University
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Comentario N°
130, 1 de febrero de 2004
"La
creciente fuerza del Foro Social Mundial"
La cuarta asamblea del Foro
Social Mundial (FSM) celebrada en Mumbai (India) recientemente, del 16 al 21 de
enero de 2004, ha supuesto un gran paso adelante en su fortalecimiento; en
cinco años se ha convertido en uno de los principales protagonistas de la
escena mundial. Su historia parte de tres momentos muy próximos entre sí: el
primero fueron las exitosas protestas de masas frente a la reunión de la
Organización Mundial del Comercio en Seattle en noviembre de 1999. Un gran
grupo de manifestantes, en su mayoría estadounidenses –una coalición casi
impensable de sindicalistas de la AFL-CIO, ecologistas y anarquistas– consiguió
echar a pique la asamblea. Dos meses después, en enero de 2000, en Davos, un
grupo de unos 50 intelectuales de todo el mundo intentaron una táctica
diferente, organizando un "anti-Davos en Davos" que trató de
presentar argumentos anti-neoliberales ante la prensa mundial. Por último, en
febrero de 2000 dos lideres brasileños de movimientos populares, Chico Whitaker
y Oded Grajew, acudieron a París para hablar con Bernard Cassen, director de Le
Monde Diplomatique y presidente de ATTAC-Francia. Esos dos brasileños
propusieron a Cassen unir fuerzas y organizar una asamblea mundial que
combinara las manifestaciones de masas y el análisis intelectual. La convocaron
en Porto Alegre (Brasil), coincidiendo con la reunión de 2001 del Foro
Económico Mundial en Davos, dándole el nombre de Foro Social Mundial, y
Cassen dijo que su objetivo era "hundir Davos".
En 2001 se esperaban en Porto
Alegre unos 1.500 participantes, pero acudieron 10.000, la mayoría de ellos de
América Latina, Francia e Italia. Como principios básicos del FSM, éste se
planteaba como una "reunión abierta a todo tipo de grupos y movimientos de
la sociedad civil opuestos al neoliberalismo y a la dominación del mundo por el
capital y cualquier forma de imperialismo"; su lema era "Otro
mundo es posible"; se trataba de un "proceso", y no de una
organización; no iba a adoptar resoluciones como tal Foro, ni a hacer
propuestas para la acción, pero podría generar esas posiciones o propuestas por
parte de algunos o todos los participantes en él; era "plural,
diversificado, aconfesional, no gubernamental y apartidario", y actuaba
" de forma descentralizada". En resumen, no habría jerarquías ni
disciplina organizativa.
Era una fórmula original y muy
diferente a los movimientos antisistémicos tradicionales como la Internacional
Comunista y otras, y tuvo éxito. La segunda asamblea en Porto Alegre reunió a
40.000 participantes, con una notable presencia estadounidense. La tercera, en
2003, contó con setenta u ochenta mil participantes, que representaban a todo
tipo de movimientos, reformistas y revolucionarios, todo tipo de personas
oprimidas y marginadas, la vieja y la nueva izquierda, movimientos sociales y
ONGs, así como gran número de figuras políticas. La prensa mundial le prestaba
cada vez más atención.
Pero había algunos problemas. Los
tres mayores eran: (1) La tensión entre quienes insistían en mantener la
fórmula de foro abierto y quienes deseaban que se convirtiera en un
"movimiento de movimientos" y quizá finalmente en otra
"Internacional"; (2) La insuficiente participación de Asia, África y
Europa centro-oriental; (3) Diferencias en torno a la estructura interna y la
financiación del FSM: ¿Hasta qué punto se trataba de una estructura democrática
e independiente? Esos tres problemas se estudiaron en la asamblea de Mumbai,
que era la primera que se celebraba en un sitio distinto a Porto Alegre.
La idea de foro abierto es
considerada por los fundadores originales como el elemento clave que da fuerza
al FSM. Argumentan que cualquier desviación de esa fórmula conduciría a
exclusiones y convertiría al FSM en un movimiento sectario más. Para garantizar
ese planteamiento, su carta de principios excluyó a las
"representaciones de
partidos" y a las "organizaciones militares", pero eso no era
fácil de lograr ya que tanto los partidos como los movimientos guerrilleros
acudían de todas formas incluidos en organizaciones frentistas; era algo
controvertido ya que muchos participantes no veían razones para excluir a los
partidos (siempre que ninguno de ellos gozara de una posición de control) y
entre las organizaciones guerrilleras se encuentran los zapatistas (que se
presentan así aunque su acción militar sea prácticamente nula), con los que
simpatizan muchos de los participantes, considerándolos incluso un movimiento
modélico.
Al desplazarse el foro de
Brasil a la India, de un país en el que la mayoría de los movimientos han
apoyado más o menos al Partido dos Trabalhadores (PP) y que por tanto no
necesitaba la presencia formal de éste, a un país en el que los movimientos
están divididos entre muchos partidos y éstos son organizaciones de masas
clave, el comité de organización indio revocó la exclusión de los partidos. La
cuestión de la violencia, empero, provocó una notable discordia. Un pequeño
movimiento maoísta organizó un contra-foro, denominado "Resistencia Mumbai
2004", que tuvo lugar cerca del FSM denunciándolo como una mezcolanza de
trotskistas, socialdemócratas, organizaciones de masas reformistas, ONGs
financiadas por transnacionales... en resumen, un señuelo para favorecer la
inacción y la contrarrevolución. Criticaban especialmente la idea de foro
abierto (lo que según ellos equivalía a un debate televisivo), el propio lema
(según decían, el objetivo no es "otro mundo", sino el socialismo), y
la financiación de el FSM (el hecho de que en el pasado haya recibido algún
dinero de la Fundación Ford).
Pero "Resistencia Mumbai
2004" resultó un acontecimiento secundario, que si bien estimuló algunas
discusiones interesantes en el FSM sólo atrajo a un 2% de la cifra de
asistentes a este último. En cuanto a la convocatoria de acciones por parte del
FSM, muchos señalaron que las manifestaciones en todo el mundo contra la guerra
en Iraq del 15 de febrero de 2003 fueron inspiradas y organizadas por
participantes en el FSM. Así pues, en definitiva, todos parecían estar de
acuerdo en que el FSM siguiera siendo un foro abierto pero que quizá debía
encontrar alguna forma de incluir e institucionalizar a grupos que desearan
emprender acciones comunes. Ya hay una asamblea de movimientos que se reúnen
durante la celebración del FSM aprobando resoluciones y proponiendo acciones
concretas. Están planeando una jornada mundial de movilizaciones para el 20 de
marzo de 2004, aniversario de la invasión estadounidense de Iraq.
El deseo de ampliar el ámbito
geográfico del FSM fue una de las razones para trasladar a Mumbai su
celebración, con un éxito espectacular. En 2002, según el principal organizador
indio, no eran más de 200 las personas de aquel país que habían oído hablar del
Foro Social Mundial. En 2004 cientos de organizaciones y más de 100.000 indios
acudieron a él, procedentes de todos los grupos sociales, entre ellos 30.000
dalits (intocables), adivasi (pueblos tribales), y mujeres de todas partes. Además,
a diferencia de lo que venía siendo la cultura política tradicional en la
India, por primera vez trabajaron conjuntamente un amplio espectro de
tendencias políticas. En 2005 la asamblea del FSM se volverá a celebrar en
Porto Alegre y en 2006 se proyecta celebrarla en África.
Para concluir, la estructura
interna del FSM fue un tema abiertamente debatido. En 2002 se creó un consejo
internacional de unos 150 miembros, todos ellos cooptados por los
organizadores. Es ampliamente representativo, pero ciertamente no ha sido
elegido, argumentando que eso significaría conferir al FSM una estructura
jerárquica. ¿Pero es eso "democrático"? El consejo internacional toma
decisiones reales: dónde se celebran las asambleas, quien hablará en las
sesiones plenarias (las "estrellas"), y quién puede ser excluido de
la participación, aunque también es cierto es que la mayoría de las sesiones se
organizan de abajo arriba. En Mumbai hubo 50 o más "seminarios"
simultáneos en todo momento, todos ellos autónomos. En las sesiones que
analizaron la estructura del FSM se reclamó mayor apertura en la toma de
decisiones, de forma que los participantes puedan influir sobre éstas, aun sin
convertir el FSM en una estructura jerárquica. No es fácil, pero al menos se
debate públicamente.
No se debería perder de vista
la evolución del énfasis temático. En Seattle se trataba ante todo de poner
freno a la OMC, pero desde la asamblea de Cancún en 2003 la amenaza que suponía
la OMC ha decrecido. De hecho, aunque el neoliberalismo siga siendo todavía la
preocupación principal del FSM, se aprecia que éste ha logrado una notable
influencia, por ejemplo, sobre la actitud de los Estados brasileño e indio. La
reunión de Davos apenas se mencionó este año, pero si hubo un facineroso en
todos los carteles de este año, para todos los manifestantes en Mumbai, fue
George W. Bush. El cartel de una organización de mujeres paquistaníes expresaba
claramente ese sentimiento: "El mundo tiene un grano lleno de Bush; habrá
que reventarlo" ["When Bush comes to shove, resist"].
Los principales participantes
en el FSM son conscientes de que funciona como una bicicleta: si se detiene te
caes. Por el momento se pedalea satisfactoriamente.
Immanuel
Wallerstein
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