Fernand Braudel Center, Binghamton University

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Comentario número 33. 1 de febrero de 2000

 

“Pueblos Indígenas, Coroneles populistas, y Globalización”

 

 

 

En el primer mes del siglo veintiuno, un pequeño drama aconteció en Ecuador, un país cuya política parecía desconocida para la mayoría de la gente en todo el planeta. Pero este pequeño drama, ilustra sin embargo una de las alternativas claves de los próximos cincuenta años. Porque si la última mitad del siglo XX, fue un periodo en el que se extendió por todas partes del mundo, la así llamada ‘descolonización’ –es decir, el fin de los gobiernos coloniales establecidos por las potencias de Europa sobre los territorios no-europeos—, a partir de ahora asistiremos al proceso en el cual todos los ‘colonizados interiores’ de cada país harán oír sus propias voces.

 

Lo que ocurrió en Ecuador puede ser resumido brevemente. En un país que sufría la mas alta inflación dentro de toda América Latina y que padecía un muy alto grado de desempleo, el Presidente en funciones, Jaime Mahaud, anunció como su propuesta de solución, la de impulsar una mayor integración al mercado mundial por la vía de la ‘dolarización’, es decir estableciendo la paridad obligatoria entre la moneda ecuatoriana y el dólar norteamericano. Y esta propuesta fue la gota que derramó el vaso del descontento popular. Entonces, una organización que representa a los ‘pueblos indígenas’ del Ecuador (CONAIE), anunció una marcha dirigida hacia la capital del país. Y después de aproximadamente una semana, un gran número de personas había llegado a la capital. Un grupo de ‘Coroneles populistas’ dentro del Ejército los apoyaba.

 

Y entonces, de pronto, un golpe de Estado pacífico ocurrió. Una Junta de tres miembros asumió la autoridad ejecutiva. Dicha Junta estaba integrada por un Coronel populista, el líder de la CONAIE y un antiguo Juez de la Suprema Corte (representando este último, presumiblemente, a la clase media urbana de los profesionistas). Esta Junta creía contar con el apoyo del Ejército, por lo menos con su apoyo pasivo. Pero en mas o menos un día, el Coronel populista fue reemplazado por un General menos populista. El gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica envió mensajeros para hacerle algunas ‘sugerencias’ a este General, amenazando con el aislamiento económico de Ecuador. De modo que un día después, este General renunció, disolvió a la Junta, y emplazó al Congreso no para que reinstalara al Presidente (quien todo el tiempo había rechazado renunciar), sino para que convirtiera al Vicepresidente en Presidente. El Coronel populista que había integrado la Junta fue arrestado, mientras que el líder de la CONAIE y el Juez de la Suprema Corte tuvieron que pasar a la clandestinidad. 

 

El Vicepresidente, ahora convertido en Presidente, anunció que continuaría aplicando las políticas económicas contra las cuales la CONAIE estaba protestando, y que castigaría a los miembros rebeldes del Ejército. Los Estados Unidos de Norteamérica reconocieron rápidamente al nuevo gobierno. Entonces el líder de la CONAIE salió brevemente de la clandestinidad, para declarar que el Ejército había traicionado a la CONAIE al romper sus promesas solemnes y que negociaría con el nuevo Presidente, pero que, si dentro de los próximos 3 a 6 meses no había verdaderos cambios, entonces la situación podría incluso deteriorarse hasta convertirse en una guerra civil.

 

¿Una tempestad en un vaso de agua?. ¿O los heraldos de los acontecimientos por venir?. ¿Cómo pudo un grupo de pueblos indígenas derrocar a un Presidente?. ¿Y quienes eran esos Coroneles populistas?. ¿Y por qué el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica estuvo tan atento a los acontecimientos y tan presto para intervenir?. Comencemos con los ‘pueblos indígenas’. ¿Quiénes son ellos?. Dentro de América Latina, la respuesta es muy clara: este término se refiere originalmente a las poblaciones llamadas Indias que vivían en todas las Américas antes de la conquista europea. En toda una serie de países que corren a lo largo de la cordillera que va desde México hasta Chile, estos pueblos indios constituyen un amplio porcentaje de la población total, siendo casi siempre una población mayoritariamente rural, muy pobre, y muchas veces impedida para participar activamente en la vida política de sus propios países.

 

En Ecuador, estos pueblos indios representan entre el 40 y el 50% del total de la población. Y Ecuador está dividido en tres zonas geográficas: la del Altiplano, en la que viven los pueblos que hablan la lengua quechua, la región del Amazonas en donde habitan otros pueblos, y la Costa, en la que hay relativamente pocos indios pero existe en cambio una población negra de exesclavos. La CONAIE ha sido capaz, durante la última década, de construir una organización medianamente fuerte y con cierto poder en las tres zonas, aún cuando su mayor potencia se ubica claramente en la zona del Altiplano. Y esta organización indígena ha participado ya en algunas elecciones locales, comenzando a ganar en varias de ellas.

 

Ecuador es además, uno de los cuatro países andinos, todos los cuales han tenido diferentes formas de rebeliones populares en los años recientes. Así, Colombia ha sido el escenario de una larga guerra civil de casi 30 años, en la que los rebeldes, las FARC, han estado apostando a una insurrección relativamente clásica, y ahora controlan una buena porción del territorio de su país. Perú fue el escenario también de una guerra civil, dirigida inicialmente por una organización menos ‘clásica’, que usaba tácticas mas radicales que las FARC, y que era Sendero Luminoso. Pero esta organización ha sido muy reprimida y diezmada por el Ejército peruano después de una campaña dirigida contra ella por el Presidente Fujimori. Y Venezuela fue, durante mucho tiempo, el mas ‘parlamentario’ de estos cuatro países. Ya que su política era la de una batalla entre dos partidos centristas, uno de tendencia Demócrata Cristiana, y el otro que reclamaba una filiación Social Demócrata.

 

Hace pocos años, en Venezuela, la rebelión de un Coronel populista fue reprimida. Pero el último año, este Coronel populista, Hugo Chávez, arrasó ganando las elecciones y actuó rápidamente para anular todas las estructuras tradicionales, a las que a partir del uso de una retórica anti-intelectual, sustituyó con una nueva Constitución y con nuevas estructuras, ganando así un abrumador apoyo popular en un referéndum (y con el pesar no sólo de las clases medias sino también de los intelectuales de la izquierda tradicional).

 

Frente a esto, Ecuador había sido el país mas tranquilo, relativamente hablando. Pero eso se acabó. Y entonces uno puede comprender porque el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica estuvo tan atento a estos acontecimientos. Ya que Perú, después de una larga lucha, parece estar por el momento dentro de los esquemas que ese gobierno norteamericano desea, pero en cambio en Colombia el gobierno se encuentra en una posición vacilante, mientras que en Venezuela un coronel populista de trayectoria incierta se encuentra sólidamente afianzado en el poder. De modo que los Estados Unidos de Norteamérica sintieron que una Junta ecuatoriana no habría hecho otra cosa más que debilitar la posición norteamericana dentro toda la región.

 

Y esos coroneles populistas, ¿quiénes son ellos?. En América Latina, como en muchas partes del mundo, el Ejército funciona como un mecanismo de la movilidad social ascendente. Muchos de los oficiales, desde Tenientes hasta Coroneles, provienen de los sectores populares y todavía no han cortado con esas raíces de su origen. Pero estas personas muy rara vez se convierten en General. Pues los Generales provienen mas usualmente de los sectores oligárquicos de la sociedad. Entonces, cada cierto tiempo, estos Coroneles (o Tenientes) dan el salto y se convierten en ‘revolucionarios’. Ellos no son muy dignos de confianza, como lo comprobó la CONAIE, pero igual pueden causar problemas, como bien lo saben los Estados Unidos de Norteamérica. Y ahora algunos de esos Coroneles ecuatorianos se han refugiado en Venezuela.

 

Pero el problema mas serio fue que los ‘pueblos indígenas’ estaban muy bien organizados. Ellos eran la verdadera amenaza. Porque ellos pedían ‘queremos más, señor’, como David Copperfield. Y ellos tienen muy claro que la así llamada ‘globalización’ está haciendo que el cumplimiento de sus demandas sea cada vez menos posible, y no más. Y la CONAIE ha aprendido bien la lección de sus hermanos de otras latitudes –de los pueblos Mayas, que han sido tan brutalmente reprimidos en las largas guerras de Guatemala y de El Salvador, lo mismo que de los Indios de Chiapas, que han estado usando tácticas tan inteligentes en su larga lucha en contra del gobierno mexicano (y que fueron denunciados, precisamente esta semana, por el Presidente Zedillo, como personas con las cuales es imposible negociar)—.

 

La CONAIE sabía bien que ellos no podían llevar a cabo por sí mismos una rebelión armada –o por lo menos, todavía no—. Aún necesitaban de apoyos y es por eso que miraron hacia el Ejército. Pero fueron derrotados. Pero los pueblos indígenas ecuatorianos volverán a intentarlo. Y ya están siendo observados por los otros. Por eso, voceros de los Indios Mapuches del norte de Chile dijeron que los acontecimientos en Ecuador eran “una gran experiencia de la que todos nosotros debemos aprender”. Y en Guatemala, la Defensoría Maya advirtió al gobierno que ya estaban cansados de la sistemática opresión que sufren y que estaban aprendiendo la lección de lo que pasó en Ecuador, “de su infatigable lucha...  para terminar con la pobreza, con la discriminación y con la corrupción”.

 

Escuchará alguien estas palabras?. Probablemente no, pero entonces todos los ‘pueblos indígenas’ continuarán simplemente organizándose, y tal vez muy pronto tendremos otras sorpresas similares a la del Ecuador. Mientras esto sucedía, en el otro extremo del planeta, en la India, el Presidente K. R. Narayanan dirigió un discurso televisado a toda la nación, en la víspera del 50 aniversario del nacimiento de India como república constitucional. Este presidente es el primer ‘intocable’ (lo que sería el equivalente dentro de la India de lo que son los ‘Indios’ en Ecuador) que ocupa este puesto oficial. Se trata de un puesto sin poder, pero de cualquier manera es un símbolo, y fue muy simbólico que para dicho puesto de Presidente fuese elegido un intocable. Y ¿qué es lo que dijo él en su discurso?. Dijo: “La mitad de nuestra sociedad bebe agua gaseosa, mientras que la otra mitad tiene que beber agua sucia en sus propias manos... nuestras fábricas gigantes nacieron de nuestra propia escualidez, y nuestros satélites brotaron desde en medio de las chozas de nuestros pobres”. Y ¿cuál fue su conclusión?: “Tengan cuidado con la furia del pueblo, que ha estado durante tanto tiempo sufrido y paciente”.

 

By Immanuel Wallerstein

(Traducción del inglés al español: Carlos Antonio AGUIRRE ROJAS).

 

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Estos Comentarios se pulbican dos veces al mes y tienen la intencion de ofrecer una reflexion sobre la coyunturamundial, con una perspectiva al largo plazo.

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