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Comentario Nº 83, 15 de febrero de 2002
Davos frente a Porto Alegre:
Segunda ronda
En 2001 se reunió por primera vez
en Porto Alegre el Foro Social Mundial, al mismo tiempo que se reunía en Davos
el Foro Económico Mundial 1. La prensa mundial no se tomó muy en serio Porto
Alegre el año pasado, ni tampoco lo hicieron muchos de los movimientos
progresistas del mundo, que no aparecieron por allí; este año la cosa sido muy
diferente.
Cabía pensar que el 11
de septiembre hubiera tenido como efecto el desmantelamiento del movimiento
antiglobalización, o al menos su intimidación, y en octubre de 2001 había
muchos que así pensaban. Pero en febrero de 2002 todo ha cambiado. En Porto
Alegre II hubo al menos 50.000 participantes, cuadruplicándose el número de los
asistentes en 2001. Y la sorpresa fue que la delegación estadounidense,
bastante escasa en 2001, fue ahora la cuarta en tamaño. El ambiente fue sereno,
analítico, y al mismo tiempo festivo. Fue una conferencia seria, y la prensa
mundial se la ha tomado en serio. En proceso de organizar un programa general y
detallado confrontado al de Davos y al viejo consenso de Washington está
evidentemente en marcha.
Entre tanto, gracias a
la Oficina de Investigación del Departamento de Estado norteamericano,
disponemos de un espléndido resumen de la reacción de la prensa no
estadounidense frente al Foro Económico Mundial de Nueva York. En primer lugar, he aquí los
descubrimientos clave del Departamento de Estado: «En el extranjero, la
reacción editorial al Foro Económico Mundial estuvo dominada por las críticas a
Estados Unidos y las dudas sobre los méritos de la globalización. Contrastando
con los informes positivos que se hicieron sobre el libre comercio después de
Doha, esta vez la discusión se centró en los fallos y consecuencias negativas
de la globalización. Las observaciones del Secretario de Estado Powell sobre la
"guerra emprendida" contra la pobreza mundial recibieron algunas
señales de aprobación, pero en general los editoriales dudaban de la sinceridad
de Estados Unidos en cuanto a la corrección de las "desigualdades
globales"».
Y no se trataba de la
prensa de izquierdas de los países del Sur. La primera muestra es
del "conservador" (según el Departamento de Estado) Times de
Londres: «¿Se va a dejar arrebatar Estados Unidos la victoria que ya parecía en
sus manos? A juzgar por el ambiente paranoide e incoherente del Foro Económico
Mundial de Nueva York, los políticos, hombres de negocios y comentaristas de
los medios de comunicación estadounidenses parecen estar a punto de un colapso
nervioso colectivo». La cita que se ofrece del "principal diario de
negocios" italiano, Il Sole 24 Ore, afirma que «se está abriendo de
nuevo un foso en las relaciones entre Estados Unidos y Europa, tanto a nivel
político como económico». El diario "centrista" irlandés Examiner
señalaba que «En el Foro Económico Mundial, un portavoz tras otro calificaba a
Estados Unidos como una superpotencia engreída». El principal periódico
conservador de Francia, Le Figaro, titulaba así su informe sobre el
encuentro de la OTAN en Munich: «los europeos se muestran descontentos de
Estados Unidos».
Al mismo tiempo, el Financial
Times (de Londres) titulaba su informe sobre Porto Alegre del 5 de febrero:
"Ideas importantes tras el espectáculo". El subtítulo era: "El
conglomerado antiglobalización ha recobrado su impulso". Ese mismo día, su
informe sobre el Foro Económico Mundial de Nueva York era: «Este año, el
ambiente era mucho más apagado. En el incierto mundo actual, Davos ya no ofrece
respuestas».
¿Qué parece estar
ocurriendo? Tres cosas: primera, Estados Unidos está comenzando a pasarse de la
raya. Está perdiendo el apoyo hasta de sus mejores amigos de antaño. El
presidente Bush quedó al parecer tan sorprendido y trastornado por el tono de
una carta que recibió del príncipe Abdullah, el gobernante de hecho en Arabia
Saudí, que les respondió con otra carta muy conciliadora, en la que de hecho se
desdecía de algunas de las posiciones que sus principales consejeros habían
anunciado públicamente. Cuando Estados Unidos está siendo abiertamente
criticado por el secretario general de la OTAN (el político conservador
británico Lord Robertson) es que las cosas no van tan bien como se planeaba y
esperaba. Los europeos (y también, por supuesto, casi todos los demás) están en
general muy molestos por el discurso sobre el "eje del mal". Esa
oposición no frenará la expansión armamentística estadounidense, pero puede
frenar el intento de utilizarla.
En segundo lugar, el
movimiento antiglobalización, el espíritu de Porto Alegre, trata de ir más allá
de las manifestaciones y acciones defensivas y de plantear alternativas
creíbles, movilizando el sentimiento mundial en su favor. A Porto Alegre le
falta todavía mucho camino para alcanzar el peso político que necesita para
imponer sus opiniones, pero ha superado la primera fase, la de mosca cojonera,
y este año Davos trataba de parecerse a Porto Alegre, alejándose de la retórica
de los años 90. La imitación es, según dicen, el mejor elogio.
La mayor incertidumbre
es la actitud del centro político mundial. Básicamente se ha comprometido
totalmente con Davos, y la mayoría de ellos siguen allí; pero en Porto Alegre
me encontré con un antiguo Primer Ministro que me dijo: «Normalmente suelo ir a
Davos, pero este año decidí venir aquí a ver qué es lo que podía ofrecer Porto
Alegre». No parecía descontento de lo que había visto y oído. Los liberales
estadounidenses están todavía intimidados por el impacto del 11 de septiembre,
pero por primera vez, tras el discurso sobre el "eje del mal", un
miembro del gabinete de Clinton, Madeleine Albright, ha criticado abiertamente
la política exterior de Bush, y los europeos están comenzando manifiestamente a
sentir la necesidad de defender más enérgicamente sus propias posiciones; eso
es lo que muestra el informe de prensa del Departamento de Estado que he citado
repetidamente antes.
La política del
sistema-mundo atravesará todavía una evolución incierta en los próximos años. La
situación económica mundial desempeñará un gran papel; y todavía es posible que
los halcones estadounidenses (y los halcones israelíes) emprendan alguna acción
aventurada. Pero a las fuerzas de Porto Alegre les basta empujar un poco su
propio carro para que las cosas les vayan muy bien en la década que acaba de
comenzar.
(1). Véase mi Comentario N° 57 del 1 de febrero de 2001, "Davos vs. Porto Alegre? World Soccer Cup?".
Immanuel Wallerstein (15 de febrero de 2002).
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Estos Comentaraios se
pulbican dos veces al mes y tienen la intencion de ofrecer una reflexion sobre
la coyunturamundial, con una perspectiva al largo plazo.
Translated
for RED VASCA ROJA by Juan Mª de Madariaga.